domingo, 11 de noviembre de 2018

LAS DELICIAS DE LA SINERGIA. Blog personal del escritor Sergio Gaut vel Hartman: SÁBADO CON AMIGOS (NUEVE: ADA INÉS LERNER)

LAS DELICIAS DE LA SINERGIA. 

Blog personal del escritor Sergio Gaut vel Hartman:                            

SÁBADO CON AMIGOS (NUEVE: ADA INÉS LERNER):



 La cima del Ku'minet Sergio Gaut vel Hartman & Ada Inés Lerner
 Cuando terminé de subir la cuesta me quedé abrazada a l la roca que los nativos llaman Ju'lu,
pero comprendí que ese instante maravilloso no podía ser eterno, que tenía que
desplazarme, dejar que otros recibieran el don.



—Si no somos capaces de centrar el pensamiento
y las emociones en el lugar que corresponde —dijo Filander—, pronto
percibiremos una extrema vulnerabilidad, una perturbación abrumadora, un mortal
disgusto. —Me reí. Siempre tan filosófico, Filander. No obstante, el físico no
era el único que pensaba así. Monis Gurjo, la exobióloga, me miró
despectivamente y soltó todo el veneno de golpe. 
—Hay personas que no comprenden (o no pueden
hacerlo por puro egoísmo) que si no se tiene cuidado de su particular sistematicidad,
a estas criaturas les llegaría un conjunto de signos caóticos e
inapreciables. 
—¿Es para que haga tanta alharaca, doctora
Gurjo? —Ya me estaba fastidiando.
—Les preocupa poco la otredad —siguió ella,
sin registrarme— el origen, el cómo y el por qué sus actitudes y enfermedades
afectan al medio ambiente y a las criaturas indefensas en el universo. Estos
exosistemas son y se sienten vulnerables, perturbados, ¿no lo entiende? Estas
indefensas criaturas corren peligro mortal. 
—O sea que para usted, doctora Gurjo, yo soy
una asesina, una egocéntrica, en fin, un ser despreciable. Y yo le digo que soy
un ser humano, una criatura de Dios, a la que Ju'lu ha bendecido; me percaté al
instante de mí supuesto “error”, por lo que usted me juzga sin derecho alguno.
—La filosofía —intervino oportunamente
Filander— asegura que el hombre está determinado por leyes universales que lo
condicionan mediante la ley de la preservación de la vida. —Y agregó—: Dejemos
a Ju'lu y sus dones y descendamos de la cima del Ku'minet antes de que
anochezca.
Lo que ninguno de nosotros sabía y solo
averiguaríamos cuando ya fuera demasiado tarde, era que el supuesto don con el
que Ju'lu nos había bendecido era una suerte de condimento, una forma de
adobarnos para el pantagruélico festín que las indefensas criaturas en peligro
mortal pensaban darse a nuestras expensas.
 ...

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